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Comprensión Lectora #13. Test psicotécnico.

Comprensión Lectora #13. Test psicotécnico.

“Así durante semanas y semanas, los prisioneros de la peste lucharon como pudieron. Y algunos de ellos, como Rambert, llegaron incluso a imaginar que actuaban como hombres libres que podían elegir todavía. Pero, a mediados de agosto, podría afirmarse que en este momento la peste había cubierto todo. Ya no existían destinos individuales sino una historia colectiva que era la peste, y sentimientos que todos compartían. El más importante de ellos era separación y el exilio con todas sus implicaciones de miedo y rebeldía. Por este motivo, el narrador cree que conviene, en la cima del calor y de la enfermedad, describir en forma general, y a título ejemplarizador, las violencias de nuestros conciudadanos vivos, los entierros de los difuntos y el sufrimiento de los amantes separados.

A mediados de ese año se desencadeno el viento y sopló durante varios días en la ciudad apestada. Los habitantes de Orán sienten especial temor por el viento, pues no encuentra ningún obstáculo natural en la meseta donde está construida la ciudad, arremolinándose en las calles con toda su violencia. Después de esos largos meses en que ni una gota de agua refresco la ciudad, se había cubierto de una costra gris que se hacía escamosa con el soplo del viento. Este levantaba un oleaje de polvo y de papeles que azotaba las piernas de los transeúntes, cada vez más escasos. Se les veía darse prisa por las calles, enervados con un pañuelo a la mano sobre la boca. Por las tardes, en lugar de las reuniones con que antes se intentaba prolongar lo más posible aquellos días, que para cada uno de ellos podía ser el último, se veían grupos pequeños de gente apuraba para volver a sus casas o a los cafés, de tal modo que, durante algunos días, en el crepúsculo que llegaba mucho antes en esta época, las calles estaban desiertas y solo el viento lanzaba por ellas su lamento continuo. Del mar, revuelto y siempre invisible, subía un calor a sal y algas. Esta ciudad desierta, blanqueada por el polvo, saturada de olores marinos, sonora toda ella por los gritos del viento, gemía igual que una isla desdichada.
La peste había hecho, hasta entonces, mayores victimas en los barrios periféricos, más poblados y menos confortables que los del centro de la ciudad. Pero pareció, acercarse, de golpe, instalándose también en el centro comercial. Los habitantes acusaban el viento de transportar los gérmenes infecciosos. “Baraja las cartas”, decía el director del hotel. Pero sea lo que fuere, los barrios céntricos sabían que había llegado su turno, cuando escuchaban en la noche, muy cerca de ellos y cada vez con mayor frecuencia, el ulular de las ambulancias que, hacia resonar, bajo sus ventanas, la llamada tétrica y frio de la peste.

Se pensó aislar, dentro de la ciudad, algunos barrios especialmente afectados, y no permitir que salieran de ahí sino los hombres cuyos servicios eran indispensables. Aquellos que hasta entonces vivían ahí no pudieron menos de considerar esta media como una burla dirigida especialmente contra ellos, y por contraste consideraban hombres libres a los habitantes de los otros barrios. Estos últimos, en desquite, se consolaban en sus momentos difíciles imaginando que había otros menos libres que ellos mismos. “Hay quien es más prisionero que yo”, era la frase con que resumían la única esperanza posible.

Más o menos en la misma época, hubo también un recrudecimiento de incendios, sobre todo en los barrios de placer, en las puertas del oeste de la ciudad. Hechas las averiguaciones, se trata de algunas gentes que, al volver de la cuarentena, enloquecida por el duelo y la desgracia, incendiaban sus casas con la esperanza de que harían morir así la peste. Fue muy difícil combatir estas iniciativas, cuya frecuencia hacia perpetuamente peligrar barrios enteros, debida a la violencia del viento. Después de demostrar en vano que la desinfección de las casas realizada por las autoridades bastaba para eliminar todo el riesgo de contaminación, fue necesario dictar penas muy severas contra esos incendiarios inocentes. No fue, indudablemente, el temor a la prisión lo que hizo retroceder a esos desgraciados, sino la certeza, compartida por todos los habitantes, de que una pena de cárcel equivalía a una pena de muerte, por la excesiva mortalidad que se comprobaba en la cárcel pública. Esta creencia, por cierto, no dejaba de tener fundamento. Por razones evidentes parecía que la peste se encarnizaba particularmente con todos aquellos que tenían el hábito de vivir agrupados, ya fuesen soldados, religiosos o presos. Pues a pesar del aislamiento de algunos presos, una cárcel es una comunidad, y así lo prueba el hecho de que en nuestra cárcel pública los guardias, igual que los presos, pagaban su tributo a la enfermedad. Desde el punto de vista superior de la peste, todo el mundo, desde el director hasta el último de los detenidos, estaba condenado, y quizás por primera vez reinaba en la cárcel una justicia absoluta”.

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Fecha Enviado por www.publitest.org el Lun, 05/10/2021 - 18:54
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LECTURA COMPRENSIVA

Según la profesora Nataly Falcón Vera, autora del libro Razonamiento verbal Siglo XXI,: “Los centros superiores requieren de alumnos que lean e interpreten, que hablen, que escriban, que razonen, que refuten, la investigación es el quid del estudiante y ella se basa en la lectura”.

También se refiere a:

ETAPAS DE LA LECTURA

“El proceso de la lectura es una secuencia sistemática o conformada por etapas."

1) Percepción de los signos gráficos
Es la toma de contacto con el texto y el hecho físico a través del cual se reconocen las palabras.

2) La decodificación
Es el proceso complejo que según los especialistas comprende la tarea de traducir los signos gráficos a sus representaciones fonológicas, y luego asignar el significado que corresponde a cada una de las unidades léxicas en las oraciones del teto

3) La comprensión
Es un proceso cognoscitivo por medio del cual se reconstruye en la mente del lector la información transmitida por el autor del texto (captar el significado del texto o la idea central del mismo).

4) La inferencia
Es la información que el lector deduce a partir del texto, esto origina la lectura interpretativa.

I. La concertación de un buen punto de partida

Al abordar un texto, lo más recomendable es proceder con seriedad y concentración.
Una manera de lograr esa concentración es pensando en la lectura no es otra cosa que una conversación especial que se entabla con el autor, que es un interlocutor de gran conocimiento de quien podemos aprender mucho. Entendido de esa manera la lectura, surge la obligación moral y humana de comprender a nuestro interlocutor.

II. La lectura como proceso físico y mental

Una vez logrado un nivel de concentración, se trata de usar bien la vista y el cerebro de modo coordinado y casi simultáneo en una actividad singular que los especialistas denominan proceso físico y mental. Este proceso, para ser bien llevado, requiere que habituemos nuestra vista para abarcar un grupo de palabras en cada fijación. De lo que se trata es de ampliar el campo visual de manera que nuestro cerebro capte las ideas de modo ágil y adecuado. No olvidemos que no se debe leer palabra por palabra, sino idea por idea. Al ir captando mentalmente las ideas, las debemos ir hilvanando unas con otras, jerarquizándolas a la vez en función de su nivel de importancia, hasta lograr determinar la estructura interna del texto y, en consecuencia, rescatar el mensaje de manera plena.

III. La lectura es más que una simple decodificación 

Los receptores no solo deben tener habilidades para captar las ideas expuestas, sino también para interpretar la información contenida en ella. Por ejemplo, ¿Qué hallamos en el siguiente párrafo?: Al quedarse dormido, Juan soñó que era un águila, pero al despertar, no sabía si era un águila que estaba soñando que era Juan. En este fragmento no sólo hallamos dos personajes y un sueño, sino que se trata de una alegoría que nos hace reflexionar sobre los difícil que es delimitar lo real de lo imaginario.

IV. El lector debe proceder con objetividad

La tarea de la lectura presenta cierta complejidad, porque, a través de ella, conocemos una realidad que nos es muchas veces ajena. La labor del lector no consiste en averiguar o tantear un posible contenido, sino en descubrir el orden que existe tras las palabras, el contenido legítimo, la verdadera intención, el mensaje del autor. Para ello, es necesario despojarnos de nuestros prejuicios, de nuestras preferencias, de nuestras emociones y abstraernos para asimilar del modo más objetivo posible, la verdadera esencia del texto.

V. Es necesario comprender el texto de modo integral

Es muy importante que consideremos las ideas que el autor plantea, en relación con las demás ideas. No es correcto aislar una idea e interpretarla fuera del contexto pues nos exponemos a dejar de captar o captar mal el mensaje del autor.

VI. La minuciosidad es un factor importante en la lectura

Podemos afirmar, desde un punto de vista, que la lectura de un texto se asemeja a la contemplación de una fotografía. Descubrir lo que expresa o contiene la una o la otra depende, en buen grado, de la minuciosidad de quien observa. Así, frente a una fotografía, la persona minuciosa puede descubrir detalles tales como los pliegues de una ropa, algún brillo de los ojos, un rostro distraído, etc. Del mismo, modo un lector minucioso descubrirá inclusive las ideas casi imperceptibles que el autor vierte en el texto, es decir, captará el contenido en todo su alcance.

Si bien tanto la fotografía como el texto demandan un nivel de curiosidad y observación, también debemos darnos cuenta que la lectura va más allá de estos requerimientos, pues no siempre las ideas del autor van a estar planteadas de modo literal o de manera evidente como la imagen de una fotografía. En ciertas partes de una lectura encontraremos que las palabras no son evidencias, sino tan solo señales o huellas, a partir de las cuales tenemos que descifrar el mensaje oculto del autor. Valiéndonos solo de ciertos indicadores, tenemos que deducir parte del mensaje, y así acceder al contenido real o imaginario que se nos quiere hacer conocer.

VII. La comprensión depende, en gran parte, de la formación cultural del lector
El dominio de la comprensión de la lectura depende en gran medida de los estudios que uno realiza y de la formación en general que se adquiere, pues saber leer no implica solamente el manejo del mecanismo psicofísico de la lectura, sino principalmente la comprensión, la interpretación y la valoración crítica de lo que se lee. Saber leer implica pues el conocimiento de los contenidos. Para una buena comprensión no son suficientes los datos textuales o perceptibles. Es necesario también “llenar” los espacios dejados por el carácter discontinuo del texto y es necesario, a la vez, reconstruir por deducción e inferencia. Leer no consiste únicamente en tratar de captar los que se dice.

La comprensión de lectura es la facultad intelectual que permite al lector entender, interpretar y hacer proyección sobre las ideas que el autor ha plasmado en un texto.
Retomando el libro Razonamiento Verbal, siglo XXI de la profesora Nataly Falcón Vera, encontramos información sobre:

CONSEJOS PARA UNA BUENA LECTURA (DRA ROCIO BLAS R.)

1) El lugar de lectura debe ser adecuado, debiendo estar la luz bien distribuida sin resplandores o contrastes.
2) La lectura debe realizarse en el escritorio o mesa de trabajo, más no en la cama.
3) El estudio es un proceso que requiere de actividad mental y concentración, aunque hay muchos estudiantes que tratan de leer mientras descansan.
4) La motivación es la fuerza que nos impulsa a desarrollar la lectura.
5) Planifica el ambiente, los materiales y el tiempo de estudio.
6) La persona que se encuentra ante un examen de comprensión de lectura debe recurrir, por razones obvias, al subrayado para resaltar las ideas principales, que le permita precisar el tema.
7) Emplea dos tipos de líneas para subrayar las ideas (principales y secundarias).
8) Al leer, se debe poner especial atención en los encabezamientos de los párrafos y detenerse en los puntos más importantes.
9) A la par de la lectura, tratar de dominar gradualmente el vocabulario de la lectura.
10) Lea más y piense más y piense lo que lee, haga de la lectura un ben ejercicio de reflexión.

Para tratar sobre el texto acudimos, nuevamente, al libro Propedéutica de Razonamiento Verbal, Tomo II.

El texto
“El vocablo texto proviene de latín textus, que quiere decir “tejido”, y designa a una estructura unitaria constituida por una sucesión de palabras. En un primer momento, se da lugar a las denominadas unidades informativas, que son construcciones del lenguaje de relativa independencia. Estas unidades al interrelacionarse dan lugar a un sistema.

El texto es una unidad fundamental de comunicación, que posee un conjunto de componentes que le dan autonomía y sentido totalizador.

En términos sencillos, diremos que el texto es una unidad de contenido y de forma, de extensión variable, constituida por una o más frases, oraciones o párrafos, los cuales se diferencian unas de otras gracias a los signos de puntuación que emplea el escritor para que el lector comprenda de modo cabal el mensaje tanto explícito como implícito”.

A continuación, debe responder preguntas de selección múltiple. Recuerde que debe leer ideas e identificar como respuestas ideas.

Explicación - Comprensión Lectora #13. Test psicotécnico.